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experiencias inolvidables

Román Díaz, Schüler der Deutschen Schule in Montevideo, Uruguay, befand sich im Winter 2014 für knapp 2 Monate am Willstätter-Gymnasium, im Rahmen eines nun schon viele Jahre stattfindenden Austauschprogrammes zwischen unserer Schule und  der Deutschen Schule in Montevideo.

Hier sein ausführlicher Bericht über Eindrücke und neue Erfahrungen, die er im Laufe seiner Zeit in Nürnberg sammeln konnte.

Quiero transmitir un poco lo que es vivir una estadía de dos meses lejos de tu casa, con la perspectiva de un adolescente sudamericano con más precisión,  uruguayo.  Esto que tengo pensado escribir a continuación no es sólo un artículo,  sino que quiero dejar plasmado acá una vivencia inigualable, especial y un poco rara. Me imagino que no muchas personas lo van a leer,  pero me voy a esforzar en poder hacer sentir en carne propia lo que es estar a distancia de tu  "casa, amigos, cuarto, familia, etc...".

Lo primero que quiero explicar en este artículo son esas comillas que puse anteriormente, ya que todas esas cosas a lo largo de la estadía en tu "nueva vida"  se van mudando desde tu país al nuevo...  Por ejemplo, capaz que al principio es raro sacarse los zapatos al entrar, tomar un tren o un subte, etc., pero luego lo interiorizas, no es nada raro, es algo usual y llega a pasar en algún momento y sentís que lo hiciste toda tu vida.  Esa familia que dejaste atrás por un tiempo te va seguir esperando a que vuelvas,  pero mientras vas a encontrar un grupo de personas cálidas en tu nueva casa esperándote cada día para hacerte sentir como en tu casa, cómodo, seguro, tranquilo y rodeado.

Aunque cueste creer,  los últimos días de tu estadía en ese país, que al principio era desconocido para uno,  termina siendo igual de dolorosa o aún más que la despedida en tu país, esto se debe a que hiciste lazos con gente que no sabes si volverás a ver, lugares que no sabes si vas a volver a pisar y sonrisas que tenías sin darte cuenta viendo cosas nuevas y experimentando una sociedad y una cultura muy distinta a la de uno.

El idioma… el idioma sirve para separar o unir fronteras,  en este caso el idioma era un problema que a lo largo del tiempo iba a terminar no siendo más que una incomodidad si uno se quería poner a filosofar con algún anciano que nos podíamos topar en algún lugar donde podía surgir una charla muy linda, donde poder aprender y ayudar a aprender. No estoy diciendo que terminamos aprendiendo el idioma a tal punto de poder hablar de cualquier cosa, pero sí que terminamos teniendo la confianza de intentar hablar de cualquier tema y con herramientas como los gestos, las palabras y las sonrisas  y  hacernos entender.

Esto se refleja,  ya que los primeros días en la mesa era un lugar inexplorado, donde tener que pedir algo que quedaba en el otro lado de la mesa era una proeza, un desafío y en algún momento la mejor solución que se nos pasaba por la cabeza era, pararnos rodear la mesa y cogerlo por nuestra propia cuenta.

La experiencia que pude vivir acá fue muy linda y se la deseo a todas las personas. Agradezco a mis padres por hacer el esfuerzo para que pueda venir,  crecer como persona, como ser humano,  a nivel emocional, de madurez,  también  a ayudarme a tener más puntos de vista de las cosas que se me vayan presentando en la vida.

Cada uno debe de poder recolectar de esto vivido diferentes cosas, en diferentes cantidades, pero lo que hay que estar seguros es que algo siempre se consigue de este tipo de cosas, o un amigo o una palabra nueva, o una imagen imborrable o algo.  Sea grande o chico es algo, un dicho muy utilizado en Uruguay,  y me arriesgo a decir,  en el mundo: "mejor algo que nada..." Capaz que al estar lejos de casa,  tendremos que pasar cosas que no nos gusten o suframos por algún motivo o tengamos alguna incomodidad,  es normal...  pero otro dicho cuenta algo ahí "no hay mal que por bien no venga".

Creo que por acá voy terminando porque se me está enfriando el café y se me están yendo las ideas, capaz que no conté  tanto de mi experiencia,  pero no me siento decepcionado porque lo que yo quería intentar era, hacer sentir un poco, lo que puede ser una experiencia como ésta para un chico de tan solo 16 años.

Espero a quien haya leído esto,  un buen día, saludos

Román Díaz